“Ya no creemos en poder cambiar el mundo” 

La generación Z, jóvenes con anhelo de revolución pero que han aprendido a conformarse   

Marta Moya, Etna Moreno y Mar Martínez

En medio de un mundo globalizado e interconectado, donde la economía prevalece a la vida y el día a día parece haberse convertido en una simple monotonía, hallamos un sentimiento de solitud y apatía generalizado. Después de una pandemia mundial, el incendio del pulmón del mundo, manifestaciones de todo tipo y ahora la posibilidad de una tercera guerra mundial, estamos cansados, “ya no creemos en poder cambiar el mundo”. 

Oriol Mitjà, médico de infectología, contaba en una entrevista en La Vanguardia cómo después de pasarse más de 10 años en países subdesarrollados curando enfermedades como el Pian endémico en Papúa, ha perdido su motivación. Al inicio de la pandemia, volvió a Cataluña, su país natal, con el fin de aportar un poco de luz sobre sobre las epidemias a la Generalitat. Sin embargo, todo tipo de ayuda por su parte fue rechazada. Los miles de datos que aportó gracias a su experiencia en el ámbito de infectología fueron totalmente ignorados por nuestros dirigentes.  

El rechazó lo angustió, cayó en una depresión y, si no hubiera sido por su marido y su psicólogo, jamás la habría superado. Aun así, afirma necesitar la aprobación de la sociedad, evitando un posible nuevo rechazo.  

El caso de Oriol Mitjà, no es un caso aislado, sino que la perdida de esperanza hoy en día se ha generalizado. Los jóvenes, la esperanza de un futuro justo, hemos perdido las ganas de continuar luchando por un futuro mejor. Nuestra felicidad depende en gran medida de la aprobación de la sociedad. Como simples autómatas, seguimos las modas que nos imponen, los valores que nos inculcan y el futuro que se nos ha designado.  

Desde el cambio climático hasta una posible tercera guerra mundial, miles de problemas nos acechan actualmente. La generación Z ha perdido las ganas de luchar, la ilusión por poder cambiar este mundo injusto en el que vivimos. La pandemia nos ha demostrado, que nuestra voz está silenciada. Se nos culpaba de irresponsables, por el simple hecho de no comprendernos. 

Vivimos en una sociedad que distorsiona nuestros pensamientos y nuestra moral, que pretende subjetivar aquello que realmente es correcto, que nos enseña que prevalece la moneda a la vida, que unas simples fronteras pueden cambiar el curso de nuestras vidas, que ante cualquier problema prevalece la violencia ante el diálogo. Somos jóvenes con anhelo de revolución pero que han aprendido a conformarse.   

Fonts de referencia:

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20220331/8165230/frustrado-he-entendido-podre-cambiar-mundo.html?facet=app

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2021/06/28/desmotivacion-originada-covid-19-baja/1122515.html

https://www.elespanol.com/espana/20160811/146986176_0.html