Judith Ortiz
Amor, que palabra tan pequeña pero tan dilatada.
El amor es como un cigarrillo, una nicotina que apaga el hambre y a la vez te mata.
Sostener esa alma de euforia y dopamina entre tus manos… cuando te inhalo, devengo dependiente de ti.
¿Nos causa adicción o dolor de cabeza? Dejar de fumar esos besos que impacientes deseamos tal vez sea una solución, una alternativa que requiere un golpe seco lleno de cenizas y lamento. Y me pregunto: ¿cómo algo tan minúsculo puede llegar a provocar tantas sensaciones?
El tabaco es algo tan adictivo y letal, tal como el amor. Una pequeña sustancia que, a la que te distraes, ya se ha consumido. Aquello de lo que tanto hablan, que una vez sentimos por primera vez en nuestro pecho ya podemos escribir sobre ello.
Y aquí me encuentro, sentada en el balcón, con las piernas cruzadas, al lado de un cenicero lleno de colillas, escribiéndote. Era escribir o fumar… cada cual se mata a su manera.
